El ingrediente ideal

Con su textura especial, su aroma y su gusto extraordinario, el Parmigiano-Reggiano es un producto excepcional.
La mejor manera de comerlo es en trozos con fruta fresca o seca o con vinagre balsámico y puede utilizarse para realzar el sabor en sopas, ensaladas y platos principales.

El Parmigiano-Reggiano es un alimento completo y esencial.
Es la forma más sabrosa de tomar una dieta equilibrada: ideal para un estilo de vida moderno que requiere energía física y vitalidad.

EL PARMIGIANO-REGGIANO EN APERITIVOS

El Parmigiano-Reggiano (de un mínimo de 12 meses) puede saborearse con verduras frescas y crudas como el apio o el tomate pera.

En contraste con su delicado sabor, se puede comer con una salsa ligeramente picante de kiwi, albaricoque o melón. Servirlo con vino blanco seco.

EL PARMIGIANO-REGGIANO CON ENTRANTES

El Parmigiano-Reggiano de 24 meses combina muy bien con las recetas de pasta italiana más tradicionales, rallado o en virutas.

La corteza fundida en sopas como la minestrone les confiere un toque especial.



EL PARMIGIANO-REGGIANO CON CARNE Y PESCADO

El Parmigiano-Reggiano más maduro (24-28 meses) es especialmente sabroso en platos principales.

Es bueno servirlo en virutas sobre carpaccios de ternera o pescado o en la ternera asada con una gota de aceite de oliva virgen extra.

El Parmigiano-Reggiano de larga maduración puede servirse con vinos tintos más ligeros y estructurados.

PARMIGIANO-REGGIANO CON VERDURAS

El Parmigiano-Reggiano combina bien con ensaladas frescas aliñadas con aceite de oliva virgen extra.

Es un ingrediente delicioso para todo tipo de recetas de verduras y también para los platos más tradicionales, como la berenjena a la parmesana.

 

 

PARMIGIANO-REGGIANO CON FRUTAS

Saborea el Parmigiano-Reggiano de 18 meses con fruta fresca como manzanas o peras.

Un Parmigiano-Reggiano más maduro es el acompañante perfecto para frutos secos como higos, avellanas, nueces y sabe fenomenal con ciruelas pasas.


PARMIGIANO-REGGIANO EN VINAGRE BALSÁMICO TRADICIONAL

El Parmigiano-Reggiano maduro es fantástico comido en trozos con unas gotas de vinagre balsámico tradicional de Módena o Reggio Emilia.